De Polonia a Malasia con una sonrisa y un pulgar

Una mochila, tres amigos, 6 meses que se convirtieron en 10, casi 310 noches en las que no pagó por ningún alojamiento, con solo 2500 euros en el bolsillo y suficiente entusiasmo y sonrisas para hacer autostop durante unos doce mil kilómetros… ¡ida y vuelta! Esta es la historia de Karol Zientek, un chico polaco que quería hacer algo grande pero no sabía el qué . Estaba a punto de graduarse en periodismo, y mientras terminaba unas prácticas en Francia miró una bola del mundo, señaló Singapur y pensó que parecía lo suficientemente lejano para ir. Decidió continuar trabajando como becario durante un tiempo para ahorrar dinero y luego empezar su viaje tan pronto como fuera posible. “Es así de fácil, cuando quieres hacerlo no tienes que pensarlo demasiado,” asegura por Skype desde Inglaterra, donde acaba de empezar un master en relaciones internacionales.

Karol Zientek, haciendo autostop a las afueras de Bangkok.

Necesitas planear algunas cosas pero mantén en mente que siempre va a cambiar.

Al principio la idea era viajar solo mientras hacía algunos proyectos de periodismo, pero al final dos amigos se le unieron y decidieron buscar a otro aventurero para poder dividirse por parejas en la carretera. “Empezábamos a parecer la comitiva del Señor de los Anillos”, se ríe Karol. Creó Jolly Wander con su amigo Mateusz, un blog donde comparten sus experiencias y consejos para viajar barato, y tan solo dos semanas después de llegar a Polonia empezó su viaje. “Mi familia me dijo que estaba loco, pero ya saben que lo estoy así que no tuvieron problemas”, recuerda. Su objetivo era llegar desde Varsovia (Polonia) hasta Singapur (Malasia) en 6 meses, pero al final necesitaron 10. “Hacer autostop es probablemente el medio de transporte más impredecible del mundo, así que no podíamos tener un plan fijo. Sabes que las cosas van a salir completamente diferentes.” explica. Cuando se le pregunta sobre la planificación repite la necesidad de “mantener en mente esta impredecibilidad” y sobre todo saber con antelación dónde conseguir visados para cada país. “Tienes que visitar ciudades específicas para hacer el papeleo. Cuando salimos de Polonia sólo teníamos el visado para la India. Así que dependíamos de las visas que podíamos conseguir o no. Tienes que tomarte tu tiempo.”
Estos trámites burocráticos fueron la razón por la que tuvieron que coger aviones, aunque en un principio no entraban en los planes. “El día que pedimos el visado de Pakistán dos chicas de la República Checa fueron secuestradas en la frontera, así que tuvimos que coger un avión desde Teherán a los Emiratos Árabes Unidos, y luego a la India. También tuvimos que coger un avión porque la frontera de Myanmar estaba cerrada y volamos a Tailandia. Así que sí, los planes siempre cambian.”

Mapa de la ruta

Es por esto que, desde su punto de vista, se debe viajar siempre sin expectativas porque nunca sabes lo que te espera a la vuelta de la esquina y tienes que estar preparado para lo inesperado. Con esta filosofía no es de extrañar que para él el viaje entero fuera una experiencia increíble. Cuando se le pregunta cuál fue su mejor momento no encuentra una respuesta rápida, “¿El mejor momento? Es imposible”. El prefiere contar historias largas e increíbles como cuando se convirtieron en inmigrantes ilegales en Turquía sin saberlo, cuando fue monje por un día, cuántas veces casi fueron deportados, cómo consiguió entrar en una base militar en Rusia e incluso como le dijo “que te den” a un embajador persa sin darse cuenta (¡un pulgar hacia arriba en Irán significa algo muy diferente al autostop!). Mientras viajaba de vuelta a Europa por su cuenta (sus amigos decidieron volver en tren), acabó en un coche lleno de rusos borrachos ¡y un ataúd en el asiento trasero! “Era casi medianoche, estaba en mitad de Siberia intentando llegar a algún sitio cálido, todos los conductores que paraban estaban borrachos y al décimo coche pensé, sea como sea me voy con ellos. Estaba un poco asustado, sí, pero al final la persona en el ataúd era el padre de uno de los rusos y acabé la noche tan borracho como ellos, ¡así de raro fue!” explica, pronunciando emocionado algunas de las palabras rusas que aprendió.

Daría muchos consejos, pero el más importante es: sonríe.

De hecho, tuvo que aprender ruso y muchos otros idiomas ya que sólo con inglés no es suficiente para cruzar Asia. “En Irán tuvimos que hablar persa. Aprendimos 100 palabras, ¡aunque ya me he olvidado de todo!” se ríe, “pero pasamos 5 semanas allí y después podía entender algunas cosas. El inglés es útil en las ciudades pero en países como China, Vietnam o Indonesia… olvídate. El francés fue útil en Camboya, Laos y Vietnam, porque fueron colonias, y en China hablo chino básico, así que fue bien”, explica Karol en detalle.

El equipo en Vietnam

Sin embargo, cuando se le piden consejos dice que el conocimiento de una lengua extranjera no es lo más importante. En vez de eso, recomienda sonreír mucho. “¿Sabes? En cada cultura los gestos se interpretan de manera muy distinta, pero una sonrisa siempre es una sonrisa; es la energía positiva, sonreír a las personas es muy importante. Y también, intenta hacer lo que otros dicen que es imposible.”
Ese es un sentimiento compartido por muchas personas a las que les encanta viajar, pero no todo el mundo se siente cómodo exponiéndose a sí mismo de esa manera. El temor a los posibles peligros a veces se sobrepone y muchas veces es complicado viajar por cuenta propia sobre todo si eres mujer. Ante esta reflexión, la respuesta de Karol es sincera: “No hubiera hecho este viaje solo si fuera una chica. De hecho, viajamos con una amiga y yo estaba siempre con ella. Las cosas pueden ser difíciles para las mujeres, especialmente en Rusia y en los países musulmanes. En este caso, siempre le decía a todo el mundo que era mi mujer o hermana y por eso no tuvimos ningún problema. Así que no, no creo que lo debas hacer sola, pero esto no significa que te lo tengas que perder. Es una experiencia increíble.”

a punto de cruzar el Meridiano Ecuador

De hecho admite que estos 10 meses de viaje cambiaron su vida para siempre. “Hablé con tanta gente, tanta gente me ayudó… ni siquiera pedimos ayuda, nunca pedimos dinero o comida, sólo transporte, ¡pero todos hacían tanto por nosotros! Por ejemplo en India o Laos con gente que no aunque no tiene mucho da tanto.” Aprendió a ser más tolerante y tener una mente más abierta, y también a confiar en las personas y sus intenciones. ¿Un gran beneficio del viaje? Ya no le da miedo el rechazo. “Obviamente mucha gente te ayuda, pero otra no. Así que tienes que aprender que eso va a pasar y perder el miedo a las respuestas negativas.”
Pero si cuando confías en la gente, no les juzgas y sonríes, dice, esta fe te es devuelta. “Dormimos con gente local o en templos siempre, nunca pagamos alojamiento”. La mitad de las veces lo conseguía usando páginas como Couchsurfing y Hospitality Club, y las otras veces preguntando a la gente o llamando a las puertas si hacía frío. “Los templos también eran una buena opción, eran gratis e increíbles.” recuerda.

enseñando inglés y geografía en un monasterio en Mandalay, Myanmar.

Para poder hacer esto necesitas estar preparado para interactuar con la gente local, respetarles y mezclarte con ellos como uno más, lo que incluye comer todo lo que parezca (o no) comida. “Las cosas más raras que comimos incluyen desde muchos tipos de insectos hasta hamsters en Mongolia. También probamos en Vietnam patos fritos, que son patos dentro del huevo pero sin haber crecido del todo… bebimos leche de caballo y nos comimos la cabeza de una cabra”, dice Karol lentamente, recordando.
Su batería se acaba.

-No te preocupes Karol, sólo una última pregunta. Después de todas esas experiencias, ¿crees que puedes dejar de hacer viajes de larga duración?
-No, nunca. No empieces a viajar porque nunca puedes parar. Eso es lo malo.Cuando vuelves a casa piensas que no encajas mucho, has cambiado… Esa es la otra cara de la moneda. Necesitas volver a encontrar tu sitio y ese es viajar, supongo.

Este último pensamiento me recuerda al periodista americano John Dos Passos, que una vez escribió: “Como todas las drogas, viajar requiere un aumento continuo de la dosis.”

Karol y una neozelandesa que se les unió durante un par de días.

Original publicado en inglés, catalán, alemán, francés, portugués y turco en Meeting Halfway
Imágenes de Jolly Wander
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