La dignidad no es apta para todos

Dignidad. Gran calificativo, peligroso denominativo y difícil sueño. Complicado encontrarla en algunos párrafos de noticias que narran hoy sin esfuerzo los acontecimientos de ayer. Que detallan todo menos la honra de personas que han dejado sus vidas paradas aunque sólo sea unas horas por la búsqueda de un cambio.  Que tachan de “elementos” a supuestos radicales que “atentaron” contra las fuerzas policiales. Como si las fuerzas policiales jamás atentaran contra ellos.Es fácil decir a bocajarro que de 101 personas heridas, 67 fueron agentes de la ley. Qué violentos los jóvenes, qué “salvajismo” prevalece. Cómo disfrazan los números si no se bucea en ellos. Sólo 11 de  los más de sesenta policías heridos fueron trasladados a centros hospitalarios, mientras que los manifestantes hospitalizados ascendieron a 34.

Qué lástima para Ignacio González, portavoz del gobierno en Madrid, que esperaba que las marchas concurrieran sin lesiones “para nadie”. ¿Querría decir a caso sin lesiones a la sede del PP, el edificio más protegido de toda la ciudad? Los cordones policiales se mantenían en la calle Génova, vigilantes. “Vamos a por ellos coño” fue la pacífica frase que un mando vociferó a sus compañeros. “Ellos”, los salvajes, tiraban petardos y hacían barricadas con verjas azules, al grito, eso sí, de “hijos de puta”. Este grupúsculo pequeño se convirtió por unas horas en el mayor enemigo del Estado.  O eso dicen, porque en el fondo,  parecía que la misión policial era evitar daños en la sede del partido contra el que se dirigía la manifestación. Y al Partido Popular no le gustan los enemigos. Puede que el Estado le de igual, pero los enemigos no. Todos los manifestantes lo son por pedirles un poco de esa dignidad que no encuentran por ningún sitio. La llevan pintando en sus pancartas desde antes de las elecciones. Le cantan en cada manifestación y la añoran cada día de su vida cuotidiana. Pero a ellos les parece una canción nueva. No la han querido escuchar nunca y ahora la tachan de extrema izquierda e incluso extrema derecha, no lo saben muy bien, pero no les gusta y por miles de personas que la entonen no piensan escucharla.

“Son marchas neonazis y su programa básico es igual que el de los griegos de  Amanecer Dorado” han llegado a declarar. La dignidad, parece,  sólo vale pedirla si es para su estirpe. Los demás, son extremistas que hay que deslegitimar, perseguir en Recoletos para evitar que acampen por si la protesta se extiende más de un día, acallar con multas y detenciones que marquen sus expedientes para siempre. ¡Hay que “ir a por ellos”!,  gritan con la seguridad de que ellos siempre serán la ley y los demás los que la quebrantan. 

http://www.eldiario.es/sociedad/VIDEO-Violencia-manifestantes-Marchas-Dignidad_0_241825845.html

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